Opinión


Hoy Sábado

Por: Argenis Ranuarez A.
Cronista del Municipio Capital Juan Germán Roscio y Fundador del CNP Guárico.


Portada del libro entre gigantes de piedra

Nota del Administrador de este Blog: Ofrecemos disculpas a nuestros lectores por la publicación tardía de este artículo que debió estar a su disposición, el sábado 25 de febrero -tal y como  lo indica el nombre de la columna-.

LUIS LORETO

Ingeniero Electricista (UCV), Postgraduado en EEUU (Illinois), docente universitario, gerente, cronista, dirigente gremial, escritor con obra premiada.

Luis Loreto nació en Caracas. Llegó con sus padres a San Juan en 1943 –el 1º de octubre-, cuando contaba apenas cinco años. Su padre fue nuestro inolvidable Francisco de Paula Loreto Loreto, -funcionario público honestísimo, gallero y católico practicante- era de los Loreto Loreto de Calabozo, ancestros de Nutrias, Barinas, –Rafael, abogado y orador, Blas, escritor y pedagogo-, también fueron amigos nuestros.

Luis estudió primaria en la Escuela Aranda y bachillerato –hasta cuarto año-, en el Liceo Roscio. El 2005, Luis Loreto es integrante de la generación de roscianos de los años cincuenta, con A. Rodríguez, A.E. Acevedo, Fucho Requena, Ney Infante, Margot Bolívar –secretaria del liceo-, Manuelito Rodríguez y otros. Hizo periodismo estudiantil.  Loreto publicó un libro excepcional a través de Editorial Equinoccio, Universidad Simón Bolívar, donde  prestó servicios, titulado: “Entre Gigantes de Piedra”, contentivo de sus memorias infantiles y juveniles en San Juan de los Morros.

El autor, con prosa fluida, amena y cargada de nostalgia, evoca sus días en el Valle del Paurario, recuerda nombres, sitios, lugares, sobrenombres y hechos.

-“Es una novela autobiográfica,- me dijo un día el doctor Adolfo Rodríguez, cuando me dio el teléfono de Loreto para la adquisición de doscientos ejemplares de la obra por orden del Alcalde Spartalian, a quien se lo propusimos.

-Estoy plenamente de acuerdo, dije al historiador Rodríguez.

“Entre Gigantes de Piedra”, recoge la apacible vida del San Juan de los 40-50. “Siempre me he sentido sanjuanero y me identifico como tal”, dice el autor, quien  confiesa que sueña con los morros, nombra a sus hermanos Frank y Félix, a “la Puerta”, “Boca Chica”, a María López (La compañera de Lucio Pérez, propietaria de la Pensión donde llegaron, la bodega de Rafael Pérez, los frecuentes apagones, los desfiles, obras de teatro, a Olga Alvarado, maestra de cuarto grado, al “Padre” José de los S. Pereira, Sixto Ortega, César Balza “Los Chatos Díaz Marquez, Julio Rodríguez, La Aduana, Pedro Azuaje, El Parque Roscio, los Juegos infantiles – trompo, béisbol, metra, yoyo- los sobrenombres de los cuales presenta más de cien, en orden alfabético.

Un toque de fino humor matiza esta obra de gran valor histórico y estético.

DOÑA ROSA

En su casita rural de Guanare – Arismendi 91, Barrio El progreso-, murió (12-02-11), una apureña excepcional, llamada Roas Elena de Cabanerio, nacida en 1917, esposa de Cayetano Cabanerio, guariqueño de temple, católicos militantes y practicantes, humildes como ellos solos, padres cinco veces: Raúl (+), Alexis (+), Pancho, Xiomara y Edmé.

Esos llaneros se amaron desde la tarde cuando se cruzaron sus miradas, en San Fernando, hasta el día cuando los separó la dama de negro. En esa casita los vimos dar de comer dos veces diarias a los pajaritos que anidaban en su patio y los vimos rezar el rosario tomados de la mano, y los escuchamos recordando y recordando sus días a orillas del Río Apure.

Cuando el poeta José Córdova Pacheco – esposo de Edmé, amigos entrañables nuestros- nos llamó para decirnos que Doña Rosa había partido,  sentimos ganas de volar a Guanare para abrazar a Cayetano. Nos conformamos con hablarle por teléfono. José escribió un relato que publicaremos, Dios mediante.

AURISTELA Y CARMEN ELENA

Auristela, nació en  San Juan, en el apacible San Juan de 1926, hija del andino Rafael Esperandio –hijo del Italiano Giuseppe Esperandio, nacido en la Isla de Elba, Norte de Italia- y de la sanjuanera Cecilia Rodríguez de Esperandio. Don Rafael fue coleador y pesador de carne en el Mercado Municipal, donde llegaba a las cuatro de la madrugada. Los hermanos de Auristela: Teresa, Rafael, Alicia, Caridad, Cecilia, Tibisay, Amaury y Marcos.

Carmen Elena –tía del alma, madrina de nuestro Diego José-, nació en San Juan, el año 28 –el 1º de noviembre-, del matrimonio de Juan Rafael Zapata y Elena Heredia de Zapata. Los otros hijos del matrimonio fueron: María Teresa, Alfredo y Rafael, coleadores ellos, ido ya Rafael. Juan Rafael Zapata, nacido en San Casimiro, ancestro mexicano por vía materna, era hijo del General Rafael María Carabaño Izarra, alumno de la Academia Militar Americana de West Point. Juan Rafael tenía comercio en sociedad con su hermano Carlos, era además productor pecuario en Gamelotal, del Castrero hacia adentro, zona  cañera con producción de papelón, hasta medidos del pasado siglo.

Auristela y Carmen Elena fueron alumnas de Carmen Joaquina Osío y de Vidalina Velásquez Capote, -normalista, bachiller y abogado, con cien cumplidos en agosto pasado, poeta y conservacionista la primera-,  maestra y pianista “La señorita Joaquina” casada con uno de los hombres del ejército revolucionario del general Arévalo Cedeño. El capitán Carlos Rubio, nacido en Palmira, Colombia.

Carmen y Auristela enviudaron y dignísima han sido sus vidas por igual antes y después de esa condición Cinco hijos Auristela, uno ido del mundo de los vivos, tres veces se reprodujo Carmen Elena, los tres vivos. A Dios Gracias.

Carmen Elena, asistente voluntaria, incondicional y Ad-honoren de éste cronista. Auristela, amiga y contertulia, se encontraron tras muchos años sin verse. La última vez, Carmen salía con Fabián Antonio Zerpa, su esposo –coleador-, y con el hijo Fabiancito -también coleador-, de una panadería en el centro de San Juan. Lloraron de emoción.

Ahora, nuestro Israel Argenis, devoto de los milagros que hacen las sonrisas y las miradas de estas dos bellas mujeres -166 años entrambas-, la reunió en un reencuentro todo evocación del San Juan de ayer, cuando ellas eran de “la muchachas del pueblo”, de anteayer, cuando eran las niñas sanjuaneras.

Y en la quinta Los Morochos, se dieron un abrazo de oso, húmedos los ojos, con Teresa de Vargas –antes de Ranuárez- “la Pocha Zerpa –Zapata y este cronista como testigos de excepción. Aquello fue recuerdos y más recuerdos. Parecía que devolvían una película: La casa de la abuela de Auristela, Doña Emilia Rodríguez de Benitez, donde hoy está el Banco de Venezuela, en cuyo patio Andrés Ortega Gómez, -margariteño casado con una tía de Auristela, fabricaba la “Kola  Los Morros”, la casa de los Heredia, en  las adyacencias del Sanjuanote, Teobaldo Mieres, el escultor Alejandro Colina,. Víctor Borges y Doña  Luisa, las hermanas de Doña Luisa la Catira Pérez y Gladys, las González –Zerpa, Las Barreto –madre y tía del Doctor Enrique Olivo, Don Adolfo, su pulpería y luego “La Aduana”, la botica de Noguera y la del Dr. Sojo, los Médicos Urdaneta, Calaboceños, la Gallera “El Coliseo” de la Calle Roscio, el Joyero Juan Padrón, los Pasos del Río: el Matapalo, de los Caballos, del Ganado, de las Tejerías. Todo, todo con lucida memoria remota. Un banquete se dieron nuestros espíritus con aquel encuentro del cual fue también testigo Sara Altuve de Zapata, viuda de Rafael.

Como en aquellos días cuando se separaban por las vacaciones de la escuela, ya a la media tarde, se despidieron con la promesa de volverse a ver.

“No es más que un hasta luego, no es las que un breve adiós”, se despidieron como nos despedíamos de los alumnos del liceo, como se despiden los exploradores.

“…muy pronto junto al fuego, nos reunirá el señor”…Nos quedó la dulce sensación de presenciar aquel encuentro, de dos sanjuaneras de recia estirpe, testigos de excepción del paso del pueblo de tres calles de cuando nacieron, a la ciudad universitaria de hoy, vinculadas desde siempre al mundo del coleo. Con ellas compartimos exquisito almuerzo preparado por  Tere.

Tiempo hubo para el recuerdo bueno de las madres de ambas: Cecilia de Esperandío, a quien condecoramos cuando ejercimos la honrosa condición de Alcalde, Bella y noble.  Doña Elena de Zapata., fallecida temprano, noble y bella.

CUENTOS PARA GABRIEL

En nuestras manos, ejemplar de la obra CUENTOS PARA GABRIEL, del cual es autora Tibisay Urbina, el cual recoge cuentos ecológicos, poemas, cartas e historias reales y ficticias. L a edición corresponde al sello del Centro Nacional del Libro y a la  A.C La  GAVIOTA-

En el prólogo que hicimos a petición de la autora, expresamos:”Tibisay Urbina, militante del ejército defensor de árboles y plantas, de ríos y quebradas, de animales y de flores silvestres, hace un buen aporte para la creación de una conciencia conservacionista que permita  la generosa, eficiente y responsable entrega a las generaciones actuales y venideras, de un ambiente propicio para el desarrollo armónico de la vida humana, animal y vegetal.

 

 

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